Da para que puedas recibir lo que quieres.

¿Quieres saber a qué me refiero? Te pongo un ejemplo:

“Un señor va caminando luego de ir por su despensa. Como el viaje a casa es un poco largo caminando, decide descansar en un parque donde hay varios niños jugando. El señor sediento, saca de la bolsa de la despensa un jugo de frutas. Se dió cuenta que uno de los niños lo miraba curioso y al parecer con sed.

El señor lo ignoró, y bebió el jugo solo para él. Después de haber descansado, siguió su camino hasta llegar a casa. Cuando sacaba la despensa de las bolsas, las botellas de jugo cayeron al piso, una a una, sacando todo el contenido hasta quedarse sin bebida…”

Se nos ha ensenado siempre que debemos hacer con los demás lo que nos gustaría que nos hicieran, así como no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Se debe entender que tanto “tú” eres importante como un “otro” y que “uno” no estaría por el “otro”. Para conseguir la paz que uno busca, debe empezar por sus pensamientos, aceptarse uno mismo para poder iniciar a externar ese deseo a los demás.




La naturaleza siempre sabe y usa leyes que están llenas de sentido, una de ellas es que tarde o temprano todo se nos regresa, bueno o malo. Así que si quieres saber porque no todo lo que obtenemos es bonito y bueno por parte de otros, tenemos que revisar qué estamos dando nosotros.

Pero ¿qué pasa con las personas que siempre ayudan y dan todo, pero no obtienen lo que desean? Puede ser que esa persona no se esté amando primero a sí misma, y por tanto no hay un  genuino “dar” de su parte, sino que sin querer brinda ayuda por miedo o querer recibir aprobación y atención. ¿Qué trae esto como consecuencia? Solo atraerá personas que confirmen su creencia de “no soy lo suficientemente digna de amor”. Esto es muy común en personas con baja autoestima.

Recuerda lector que tus relaciones con los demás son un espejo de la relación que tienes contigo mismo. Tienes la clave, si quieres ser feliz en las relaciones que tienes con los demás, tienes que portarte con los demás como tú quieres ser tratado, pero recuerda, desde el amor propio, con libertad y sin esperar nada a cambio, sin miedo, ni por aprobación o por querer ser aceptado.

Si te gustó este artículo, no olvides compartirlos en tus redes sociales, déjanos tus comentarios abajo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *